Tuesday, August 22, 2006

Curiosos hallazgos sobre la sortija de Martí


Óleo de José Martí del pintor sueco Herrman Norman.

Juventud Rebelde

Esa célebre prenda fue hecha al Héroe Nacional Cubano con hierro de los grilletes que llevó en el presidio político cuando era un adolescente

Por: Luis Hernández Serrano

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

22 de agosto de 2006 00:36:57 GMT

Interesantes hallazgos y detalles sobre la célebre sortija hecha a José Martí con hierro de los grilletes que llevó en el presidio político cuando era un adolescente han sido revelados por el joven profesor Regino Sánchez Landrián, museólogo especialista de la Fragua Martiana en Ciudad de La Habana.

Se ha dicho que la única imagen donde se ve a Martí con esa sortija en el dedo anular de su mano izquierda, es la del óleo que le hizo el pintor sueco Herrman Norman, en 1891. Sin embargo, también aparece en la foto donde el Apóstol está acompañado de sus amigos Fermín Valdés Domínguez y Panchito Gómez Toro, tomada en Cayo Hueso, en 1894.

«Lo ocurrido durante tantos años es que mientras en el dibujo de Norman esa alianza o anillo se aprecia perfectamente, en la foto aludida, divulgada siempre de tamaño más pequeño en libros e iconografías, no se distingue y hasta parece no tenerla en ese momento», argumenta Regino.

Aclara que en una ampliación de 24 por 34 centímetros que les llegó de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, sí se puede ver nítidamente.

«Esta fotografía se divulgó por vez primera en la iconografía de Arturo R. de Carricarte, editada cuando se inauguró el museo Casa Natal de José Martí, el 28 de enero de 1925.

La sortija fue construida por su amigo Agustín de Zéndegui. El Apóstol le entregó para ello en La Habana, en 1878, el eslabón de la cadena que conservaba del presidio.

Por eso la primera vez que hace mención a ella en carta a Gabriel de Zéndegui, le dice: «Recuérdale al olvidadizo de tu hermano que termine la sortija, que es la única que ajusta a mi dedo». Por supuesto que habla de ajustar en el sentido moral. De ahí que cuando le fue llevada al Maestro por su mamá, Leonor Pérez Cabrera, a Nueva York, en 1887, comentara: «Ahora que tengo mi sortija de hierro, obras férreas he de hacer».

Hay otro elemento de interés: donde la sortija llevaba la palabra "Cuba" no era una parte redondeada, como por error se ha hecho en su réplica actual para niños de cuarto grado que concluyen un curso martiano, sino cuadrangular.

Esta pifia obedece a que Gonzalo de Quesada y Aróstegui, Gonzalo de Quesada y Miranda y Blanche Zacharie de Baralt, en sus obras La Guerra en Cuba, Martí hombre y El Martí que yo conocí, respectivamente en 1886, 1940 y 1945, describen esa sortija con forma de vitola de tabaco, que hoy es ovalada, pero en época de Martí era rectangular.

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