Saturday, September 04, 2010

Poema de Yoerky Sánchez Cuéllar


Cuando el mundo se aproxima
al cataclismo nuclear,
un hombre puede evitar
que haya nuevos Hiroshima.
Con ello tendrá la estima
de quienes aman el bien,
y si el hombre frena un tren
que con otro va a estrellarse,
solo así podrá ganarse
cualquier premio que le den.

Preguntan ¿cómo se llama?,
¿cómo se llama este hombre?
y el mundo dice su nombre
muy claro: Barack Obama.
Cuando reposa en su cama
¿qué le dirá Pepe Grillo?
Realmente, no es tan sencillo...
pero el Nobel de la Paz,
debe ahora ser capaz
de no apretar el gatillo.

Porque si el gatillo aprieta,
muchas muertes causaría,
y hasta el Sol se escondería
en gran parte del planeta.
Pero si Obama respeta
los valores familiares,
debe ir quitando lunares
sobre la piel del imperio,
y mandar al cementerio
todas sus armas nucleares.

Debe exigirle a Israel
exactamente lo mismo,
aunque no sé si el sionismo
le haga mucho caso a él.
Debe escuchar a Fidel,
que no está siendo alarmista,
tampoco catastrofista,
sino que ve que este mundo
puede irse en un segundo,
si la paz no se conquista.

Hoy en esta escalinata
vamos siguiendo la huella
de José Antonio y de Mella
en una gran caminata.
Si la guerra se desata
y si Obama es incapaz
de salvaguardar la paz,
sabemos, de cualquier modo,
que el bien flota sobre todo
y no naufraga jamás.

La misión de persuadir
a Obama es también compleja;
si hay alguna moraleja
él la sabrá discernir.
Mas le podemos decir
que en la noche más amarga
y de atómica descarga,
junto a Fidel, muy serenos,
marcharán los hombres buenos
que ganarán a la larga.

Aquí estamos, Comandante,
aquí está su juventud,
que ha tenido la virtud
de verlo tan rozagante,
de escucharlo en cada instante,
de leer sus reflexiones,
de conocer las razones
por las que está preocupado,
y de haberlo acompañado
en estas nuevas misiones.

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