Tuesday, May 17, 2011

¿Cuándo mataron a Lola?

Ciro Bianchi Ross • 30 de Abril del 2011 20:34:15 CDT

Hay preguntas a las que puede responder cualquier cubano. ¿A qué hora mataron a Lola?, es una de ellas. Todos los que nacimos en esta Isla sabemos que el hecho ocurrió a las tres de la tarde. No se pregunte más. Porque a la hora de su muerte se constriñe todo lo que conocemos acerca del personaje… Nada podemos decir sobre Lola y, aunque sepamos la supuesta hora de su muerte, no una historia acerca de Lola circula con profusión en estos días gracias al correo electrónico. Intenta el mensaje explicar quién fue el personaje y aclarar la fecha del suceso, el autor del crimen y porqué se hizo popular la frase sobre la hora en que la mataron.

Señala el envío que se trató de una prostituta a quien uno de sus amantes fulminó con una puñalada en el pecho. Agrega que el crimen en efecto ocurrió a las tres de la tarde de un día de 1948. Su autor fue un médico famoso que pensó que el incidente, dada la mala vida de la occisa, ocuparía apenas un par de párrafos en la crónica roja de los periódicos de entonces, sin saber que quedaría grabado para todos los tiempos.

No podía imaginar el sujeto que el presidente Ramón Grau San Martín ya a fines de su mandato, que concluyó el 10 de octubre del año mencionado, iba a referirse al suceso en uno de sus discursos. Dice el mensaje que el mandatario interrumpió sus palabras, miró su reloj y anunció al auditorio que eran ya las tres de la tarde. Precisó : «La hora en que mataron a Lola».

Ese comentario tan simple, pero relevante por haberlo expresado el Presidente de la República, repercutió de inmediato y quedó acuñado en el imaginario y la memoria colectiva de los cubanos, al punto de que no hay oriundo de la Isla que no sepa la hora en que mataron a Lola.

Como si eso fuera poco, una canción, digamos con exactitud, un bolero-son, se encargó de perpetuar el incidente: «Eran las tres de la tarde / cuando mataron a Lola… / y dicen los que la vieron / que agonizando decía: / yo quiero ver a ese hombre / que me ha quitado la vida / yo quiero verlo y besarlo / para morirme tranquila».

Lo referido es un relato interesante, lleno de imaginación si se quiere y hasta creíble. Pero no es cierto. Este escribidor no descarta que Lola fuese una prostituta. Tampoco que el presidente Grau aludiera al acontecimiento en uno de sus discursos. Puede aceptar incluso que el criminal fuera un médico… De hecho, Grau era disparatado a veces en sus alocuciones; cantinflesco, como veremos más adelante, y no pocos médicos, como también veremos, engrosaron el prontuario criminal del país y se vieron inmiscuidos como protagonistas incluso en procesos judiciales sonados, como en el caso de la llamada «La bella murciana».

Pero esta de Lola es una historia que se cae por su propio peso.

Un periodista, por su formación profesional, tiende a contrastar cuanta información allega. Es una manera de asegurar que no se irá «con la de trapo» si la publica. Sucede que cuando recibí el mensaje electrónico con la historia de Lola, historia que, por otra parte, estaba yo ya cansado de buscar sin éxito, me puse a darle vueltas al asunto y concluí que una de las maneras de confirmar la veracidad del relato era corroborando la fecha en que el bolero-son aludido se compuso. Y aquí viene lo interesante. Lola se estrenó en Nueva York el 27 de noviembre de 1935, es decir, 13 años antes de lo que afirma el cuento que circula a través de Internet. Para remate, no la compuso un cubano, sino un puertorriqueño, Rafael Hernández.

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